martes, 8 de junio de 2010

MI HERMANO EMILIO


Desde que nací siempre he tenido un vinculo muy especial con mi hermano Emilio.

El fue el que me consideró un Lucero. Me llevaba unos 8 años y él y mi abuelo fueron los que tuvieron que cargar con la "Luce".

Aunque no pudo ir mucho al colegio lo poco que fue, lo aprovecho más que ahora un universitario, siempre se le dio muy bien el dibujo e incluso si no hubiera sido por la necesidad de trabajar, porque era imprescindible llevar un sueldo a casa, sería un gran dibujante o pintor. Se examinó en Artes y Oficios y en 20 minutos terminó. Al ir a mirar su nota tenía notable y admitido, pero ya mi padre estaba muy enfermo y no pudo hacer lo que más le gustaba.

Cuando me escribía, dibujaba los sobres( eran una preciosidad) con las viñetas del ratón Mickey y de otros. Cuando llegaban mis cartas a Guadarrama (Madrid) donde yo estaba en un colegio, todas las niñas y el personal que trabajaba allí las querían ver.
También a mi me dibujó en varias ocasiones, creo que tengo algún dibujo mio guardado en la maleta de los recuerdos. En cuanto pueda los buscaré.

A mi hermano le tocaba dormirme, por entonces él era el mejor jugador de fútbol del barrio, muchas veces mi padre no le dejaba bajar a jugar y los chiquillos venían a pedir a mi padre que por favor le dejara.

Pero si antes no me dormía, no podía bajar, él ponía todo su esfuerzo en que me durmiera. Por aquel entonces había un canción muy popular que a mi me gustaba mucho, se llamaba La Casita de Papel. Cantando esta canción mi hermano pretendía dormirme. Me acunaba y cuando creía que podría irse a jugar porque yo ya estaba dormida, entonces una voz soñolienta de bebé protestaba y decía una cosa parecida a esto " asita pape".

Otra vez frustrada la participación de mi hermano en el equipo de fútbol. La afición se perdió un buen jugador.



Mas adelante siempre hemos idos juntos a todos lados.

Mi hermano tenía un amigo llamado Antonio, trabajaba en el cine San Carlos, en la calle Atocha (Madrid) cada semana cambiaban de cartel y ponían dos películas. Este amigo unas veces nos "colaba" y otras le daba entradas a mi hermano y todos los miércoles cuando libraba del trabajo mi hermano me llevaba.

Ha sido él quien me llevo a ver todas y cada una de las películas de dibujos de entonces Bambi, Blancanieves, Pinocho...Todas. Peter Pan la vimos 20 veces.

Me acuerdo una vez que viendo Fantasía, el publico empezó a protestar ( creían que era una película de dibujos convencional ) no esperaban que incluyera música clásica, a mi hermano y a mi nos gustó mucho y estuvimos mandando callar al publico toda la película un. Muchas personas se salieron porque no les gustó.
Siendo aún una niña en la calle Alfonso XI había un frontón llamado Jai Alai. Hasta allí fuimos a a ver por primera vez en España un Festival de la canción italiana, entre los cantante venía Torrebruno. Entonces no eran famosos, después durante años fueron muy celebres aquí.
Los fines de semana daban veladas de boxeo y allí estábamos de noche mi hermano y yo viendo a los boxeadores de entonces. Me acuerdo de uno por su peculiar apellido Folledo, en la propaganda lo ponía como gran fajador ( o sea que encajaba bien los golpes, eso creo). Otro vivía en la misma finca de mi amiga Berbe ( se llamaba Mary Carmen Gomez Berbetoros) pero nosotros en el colegio la llamábamos Berbe y con ese nombre se quedó. Volviendo al boxeador que vivía donde Berbe; trabajaba en una antigua tahona, de las que ya no quedan, era la tahona de la calle San Pedro esquina a San Blas, yo muchas veces veía venir vetustos camiones cargados de madera o de carbón y durante horas hombres bajándolos y llevándolos hasta un patio lateral de la tahona donde quedaba apilado para abastecer a los hornos.

Hoy después de tanto tiempo, cuando escribo esto, recuerdo todavía el olor al pan recién cocido , el de la mañana y el de la tarde. Allí podías comprar diversos tipos de panes, no recuerdo todos los nombre pero uno se llamaba "Francesilla" otro "Rosca" y otro "Libreta"y muchos más... ¡Que pena ya nadie hace así el pan!
Otra vez se me ha ido el hilo.. hablaba del boxeador, pues bien se llamaba Enrique Pozas y al día siguiente del combate se le podía ver con la cara hinchada de golpes, pero él como si nada, siempre se conformaba diciendo que le habían robado el combate.

Emilio se coloco a trabajar en una pastelería despachando. Como por aquel entonces no existían los frigoríficos de ahora, cuando terminaba la jornada repartían los pasteles que sobraban, él los traía a casa y yo si me dormía les decía que me despertaran cuando viniera con los pasteles.

Dulce despertar cuando era impensable comprar por la familia ningún pastel.

Por un desgraciado accidente familiar, Emilio pasó de pastelero a Radiotécnico, él tuvo que aprender deprisa. Y lo hizo, trabajaba en la tienda el horario de comercio y después todos los días se hacía un aparato de radio. Por aquel entonces reparaba aparatos de radío al amigo del cine y este le pagaba dándole entradas.

Yo también hice alguno de esos aparatos para ganar algo de dinero, mi hermano me dejaba uno de los suyos y yo sin saber, copiaba (mal soldados) todo el circuito, pero como no sabía; era mi hermano quien hacía que funcionara.

Emilio siempre ha sido muy presumido, no es muy alto pero siempre ha sido muy guapo.


Todos los días mi madre después de comer nos acompañaba al trabajo. El siempre nos llevaba por el mismo camino... la calle Atocha. Allí había un comercio la Camiseria Portal, con camisas preciosas y él como un niño caprichoso nos paraba delante del escaparate y decía: ¿Os gusta tal o cual camisa? Eso quería decir que cuando cobrara quería comprarsela.

Por cierto que mi hermano siempre ha sido un hombre muy abierto y de muchos amigos, le gusta contar chistes, yo creo que durante su vida habrá contado miles y miles..

Junto a donde trabábamos estaban las taquillas de venta de entrada de los toros en la c/ Vitoria, mi hermano era amigo de todos los taquilleros y los hacía favores y estos le daban entradas para los toros, sobre todo en la feria de San Isidro.
Las entradas las solía consumir mi tío Lorenzo, que era un vividor, residía en Oviedo pero no se perdía una feria, pegaba mangas en casa de mi tía Concha o mi prima Conchita y luego a los toros con las entradas de Emilio. En Oviedo creían que poseia dinero, pues él alardeaba de venir todos los años a la feria de San Isidro.

Una de esas feria mi novio también fue a los toros con las entradas de mi hermano e incluso yo la única vez que he ido fue con una entrada de esas. Aquella corrida fue histórica ya que Curro Romero se negó a matar a uno de sus toros y salió de la plaza entre la guardia civil.

En una época que no recuerdo Emilio fue o intento ser apoderado de uno de mi calle que quería ser torero. La verdad no lo recuerdo bien quizás solo fuera que lo quería promocionar. Creo que se llamaba Pascualín.

En un viaje mio a Sevilla a casa de mis tíos tendría yo unos 12 o 13 años, cuando salí de Madrid llevaba el pelo largo recogido en coletas y mi prima Mary me dijo que era muy mayor para llevar el pelo así. Yo tenía miedo a mi hermano ya que él no quería que me lo cortara, pero maquinamos un plan. Yo me corté el pelo y escribí una carta pidiendo permiso. Cuando llegó la carta yo volví a escribir a mi hermano diciendo que como no me había contestado a tiempo, yo dí por hecho que él me daba permiso. Se enfadó mucho conmigo.

Como siempre íbamos junto y mi hermano nunca ha aparentado su edad, una vez que yo me corté el pelo muy corto, entramos a tomar café en un bar y una mujer nos dijo "¿ Son gemelos y son chicos o chicas?" Mi hermano quedo muy contento, ya que me lleva ocho años.
Mi hermano y yo trabábamos en la misma empresa y a él le gustaba mucho las motos, tuvo varias no recuerdo si dos o tres Scooter Vespa muy bonitas y muy limpias, siempre íbamos a trabajar en ellas, hiciera frió o calor y una vez nos caímos ( sin consecuencia) debido a grasa en el pavimento.

Otra vez creo que nos caímos por el hielo.

Numerosas veces después de trabajar el horario de mañana en verano teníamos dos horas y media o tres para volver al trabajo, este tiempo lo aprovechábamos para ir a la piscina.

Esta piscina se llamaba Marbella y al principio de la temporada nos hacíamos socios para todo el verano, podíamos entrar todos los días incluidos los festivo. Nos llevábamos los bocadillos y así pasábamos un buen rato que nos hacía mas llevadero el calor del verano.

También los fines de semana ibamos en la Vespa y otras veces en el tren hasta una piscina de un pueblo de Madrid llamado las Rozas. De estas excursiones tenemos fotos con Berbe, Emilio y mi amiga Piedad.


No creáis que no hemos tenido broncas, él era como todos los hombres de entonces (y de ahora) un machista no hacía ni el huevo, veníamos de trabajar y mientras yo me tenía que ocupar de mi madre ( que la pobre siempre estaba mala, le daba muchas veces fiebre) y de la casa, comprar por el camino la comida (no era como ahora que tenemos de todo en el frigorífico) encender el fuego de carbón, que era un trabajo penoso, prender unos papeles, después, introducir unas astilla de madera a poder ser secas, porque sino no prendían y cuando esto estaba prendido echar el carbón. Dos horas para tener lumbre. Ahora un botón y ¡¡ZASS!! ya esta!!

Otras veces regañábamos porque teniendo él muy cerca sus zapatillas, siempre se las pedía a mi madre ¡Madre las zapatillas! y mi madre que estaba ocupada me mandaba a mi dárselas. Yo protestaba y terminábamos regañando. El se iba dando un portazo y llamándome ¡Guarra!

Pero al bajar yo para el trabajo ahí estaba, tan tranquilo como si no hubiera pasado nada. Y los dos nos íbamos de brazo tan contentos a trabajar. Nunca hemos sido rencorosos.

Cuando se casó se fue a vivir a una barriada nueva llamada Moratalaz, estaba lejos de casa, pero como entonces no había problemas de aparcamiento, él aparcaba en mi calle y los dos nos íbamos andando hasta el trabajo que estaba a unos diez o quince minutos.

Como desde casa al trabajo siempre íbamos juntos agarrados del brazo, una vez ocurrió una anécdota graciosa. De frente a nosotros venia un hombre y yo le empecé a ver como un poco nervioso, no sabía donde mirar, mi hermano le saludo y luego empezó a reír.

Cuando le pregunté porque reía, me dijo que ese hombre era su vecino y que se debía haber creído que yo era su ligue.

Después hemos tenido que vivir juntos problemas con mi otro hermano , pero de eso no quiero hablar, es mejor recordar cosas buenas, infancia adolescencia y juventud, feliz gracias a las personas que te rodean.

Yo creo que ha vivido una buena vida, ha viajado es aún un buen deportista y ha tenido siempre buena salud.

Ha tenido reveses en la vida, como todos. pero han sido más las cosas buenas.

Y ahora voy a contar la mayor característica de Emilio, es madridista hasta la medula, sus nietos son socios del Real Madrid antes de bautizarlos.

La vida nos separó, estamos a 700 km pero seguimos teniendo muy buena relación y hasta siempre durará.
¡Quiero a mi guapo!

Con mucho cariño para el más GUAPO.